Después de dos años escuchas esa canción que te regaló y los pelos se vuelven a poner de punta. Tienes el mismo nudo que la primera vez que le diste al play y piensas que no puede haber una canción más bonita en el mundo. Justo en el último minuto, antes de acabar, te das cuenta que las personas a veces no somos justas. Termina la canción, el dormitorio está en silencio, sabes que todo acabó demasiado mal y que seguramente la canción era una pequeña pista de todo lo que nos esperaba.
La verdad, es que siendo sincera, en la banda sonora de mi vida no creo que sonase mucha rumba.
3 comentarios:
bri, como a mi no me gusta perder las buenas costumbres, vengo a decirte que acabo de terminar La luna roja, de Luis Leante y que si tienes oportunidad de leértelo que lo hagas, es precioso
:)
pd: me encanta tu entrada. el texto es muy bonito y la foto aii! la foto!
:)
:)
te gustarían las fotos que estoy sacando para el proyecto final de fotografía para la universidad.
molaría que me ayudaras a revelarlo...
tequiero nena.
p.d: eso es sitges verdad?
Banda sonora de nuestra vida no sé,
pero banda sonora para este verano
ya la tenemos.
Te doy mi aprobado.Aunque hay por ahi alguna...
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