domingo
No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera de la mesa del comedor. Dicen que lo mejor es soplar y así desaparecen flotando en el aire. Yo no creo que desaparezcan sin más, asi que aprovecho para abrir un instante la ventana orientada hacia el este. Mi ilusión es que la ceniza abandone el comedor ordenadamente por la ventana. Ya sé que esta ténica funciona mejor con las moscas que con la ceniza, pero la segunda opción me parece más arriesgada. Consiste en también abrir la ventana del norte para que haya corriente, pero es la que tiene vistas al volcán y es mejor no abrirla.
Publicado por
b r i.
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